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jueves, 28 de abril de 2016

Renegacion

Verleugnung). Mecanismo psíquico por el cual todo niño se protege de la amenaza de la castración; repudia, desmiente, reniega por lo tanto de la ausencia de pene en la niña, la mujer, la madre, y cree por un tiempo en la existencia del falo materno. Elaboración dek concepto de renegación en Freud. Este concepto de renegación tomó su valor poco a poco en la obra de Freud. Pues si bien puede decirse que utiliza este término esencialmente en 1927 para designar el mecanismo en juego en las perversiones y muy particularmente en el «fetichismo», no es menos cierto que su investigación comienza mucho antes. Si bien el término Verleugnung aparece por primera vez como tal en 1925, en Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos, ya se trata de este mecanismo en textos de 1905 y 1908: «El niño rechaza la evidencia, rehusa reconocer la ausencia de pene en la madre. En su investigación de la vida sexual, el niño se ha forjado la teoría según la cual todo ser humano está como él mismo provisto de un pene; al ver las partes genitales de una hermanita, dirá: "Todavía es chiquito... cuando ella sea grande, le crecerá"». Más adelante, en La organización genital infantil (1923), Freud es todavía más explícito: «Para el niño, un solo órgano genital, el órgano masculino, juega un papel: es la primacía del falo». Los pequeños, sean nenas o varones, niegan esta falta en la madre, la mujer o la niña; arrojan un velo sobre la evidencia de lo que ven, o más bien no ven, y creen a pesar de todo ver un miembro. Hay allí una contradicción entre la percepción y la idea o la teoría que se han forjado. Hay que destacar que, en este texto, el término utilizado es negar [leugnen]; el término renegación [Verleugnung] sólo aparece como tal en la obra freudiana en 1925 (Algunas consecuencias...); concierne al rechazo de la aceptación del hecho de la castración y a la obstinación en la idea de que la mujer, en primer lugar la madre, posee un pene. Freud observa entonces: «la renegación no parece ni rara ni muy peligrosa para la vida mental del niño, pero, en el adulto, introduciría una psicosis». De este modo, durante la fase llamada «fálica», en la que, para los dos sexos, sólo el órgano masculino es tenido en cuenta, y en la que reina la ignorancia con relación a los órganos genitales femeninos, la renegación es por así decirlo normal, tanto para el pequeño como para la pequeña, cuando no se prolonga más allá de esta fase.

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